Alberto Casas.
Una gran mayoría de historiadores consideran el reinado de Fernando VII el más nefasto de la Historia de España, no sólo por sus resultados políticos y sociales, sino por la catadura personal del monarca, proclamado por el pueblo al principio como el Deseado, y después despreciado y moteado como el Narizotas, el Felón y otras perlas que definían a un soberano que hacía de la hipocresía, el cinismo, la cobardía y la ingratitud la norma que regía sus actos y conducta, ante su familia (enemigo de su padre y de su madre), ante sus supuestos amigos, ante el gobierno, ante el pueblo y la Constitución. La reina Carolina de Nápoles, madre de María Antonia, la primera mujer del entonces Príncipe de Asturias, dice de su yerno: un marido tonto, ocioso, mentiroso, envilecido, solapado y ni siquiera hombre físicamente…

Un ejemplo triste y vergonzoso de la relajación de los gobernantes, fue el escandaloso episodio de la compra a Rusia de una serie de buques de guerra destinados a renovar la escuálida flota de España, tanto en cantidad, calidad y efectividad, casi nula tras los desastres de San Vicente, Trafalgar y la lucha de las colonias hispanoamericanas por su independencia.

Ugarte convence al rey de la necesidad de contar con una gran flota para dominar la rebelión de los países americanos. Con el real consentimiento y bajo el más estricto secreto, se firma el acuerdo en 1817, sin que ministros (Vázquez de Figueroa lo era de Marina) y autoridades navales tengan conocimiento del pacto. La operación consistió en la compra de cinco navíos de línea y tres fragatas, bajo las siguientes condiciones:
Se entregará dicha escuadra completamente armada y equipada y en estado de poder hacer un viaje de largo curso. Será provista de suficiente número de velas, de áncoras, de cables y otros utensilios necesarios, con inclusión de munición de guerra y demás objetos, precisos par el servicio de la artillería como también de provisiones de boca para cuatro meses.
La escuadra armada, equipada y con provisiones, municiones, etc., se evalúa en 13.600.000 rublos…
… S. M. Católica cede a S. M. Imperial la suma de 400.000 libras esterlinas concedidas por Inglaterra a título de indemnización por la abolición del tráfico de negros…
Los marineros rusos que hubieren conducido dicha escuadra a Cádiz, inmediatamente después serán embarcados en buques de transporte, que estarán preparados en dicho puerto `para restituir a aquellos a su patria. El flete de dichos buques y la manutención de los referidos marineros rusos serán de cuenta del Gobierno español…
Los buques objeto de la compra eran 5 navíos de línea de 74 cañones, y tres fragatas:
Navíos: “Tres Obispos” (Velasco). “Äguila del Norte” (España). “Neptuno” (Fernando VII). “Dresde” (Alejandro I). “Lübeck” (Numancia). Fragatas: “Astrolabio”. “Mercurio”. “Patricio” (Reina María Isabel).
La escuadra partió de Kromstadt el 27 de septiembre de 1817 y arribó a Cádiz 146 días después, una travesía que normalmente se realizaba entre 55 ó 60 días. Sin embargo, los barcos, apenas engolfados en el canal de la Mancha , comienzan a tener dificultades, especialmente en sus aparejos, lo que los obliga a refugiarse en puertos ingleses para las oportunas reparaciones que duraron cerca de dos meses. Otra muestra de las condiciones en que los buques se hicieron a la mar se evidencia en que el trayecto desde el puerto ruso a Londres duró 74 días.
Los últimos diez años del reinado, de 1823 a 1833, han quedado grabados en la historia como La Década Ominosa , que para mantener su poder absoluto no duda en requerir la ayuda del ejército francés (los 100.000 hijos de San Luís) que al mando del marqués de Angulema invade España. ¿Qué más se puede decir de un país sumido en la más aflictiva situación que repugna a la memoria? Fernando VII muere el 29 de septiembre de 1833.